¿Creen que los choferes son 'aptos' para conducir vehículos de pasajeros?
- Last Updated on 28 March 2012
Luego la Agencia Nacional de Tránsito, anunció una evaluación a todos los choferes profesionales del país con un costo de 600 mil dólares y los primeros en someterse serán los conductores de buses interprovinciales y urbanos.
Este proceso durará unos seis meses donde se calificará el conocimiento teórico práctico, también se tomarán pruebas psicológicas y físicas para observar si son "aptos" o no para conducir.
Bien por estas iniciativas, sin embargo, lamentablemente y como siempre se hacen demasiado tarde, es decir cuando ya suceden los accidentes y existen víctimas fatales.
Ahora bien, individualmente creo que en realidad todos los conductores de buses, pesados, taxis, particulares, en fin, sí son "aptos" para manejar vehículos, (pero aquí la gran diferencia); lo que no son es "responsables" para dirigir un automotor, insisto, esa es la gran diferencia.
Obviamente no somos todos, pero un gran porcentaje y sobre todo de conductores de buses urbanos e interprovinciales, son irresponsables para conducirlos y esto lo puedo corroborar cada vez que utilizó un servicio de transporte, sea este particular, interprovincial o de taxis. Y también cuando observo en las calles cómo manejan algunos choferes sus vehículos particulares.
La gran mayoría de automotores, particulares, taxis, buses, e incluso los famosos metrovías tienen la ingrata tarea de no respetar las leyes de tránsito, son irresponsables porque se pasan los semáforos en rojo, son irresponsables porque se detienen en las vías donde no existen paradas, son irresponsables porque manejan a altas velocidades, son irresponsables porque conducen en estado etílico, son irresponsables porque suben a todo volumen los equipos de amplificación de sus unidades, son irresponsables porque son descorteces con los usuarios, son irresponsables porque se detienen a recoger pasajeros en las vías en el caso de los interprovinciales , son irresponsables porque no revisan las condiciones del automotor antes de un viaje, en fin, una serie de irregularidades que en muy pocas veces son controladas por las autoridades.
Y esto lo digo porque lo he visto, no porque "me han dicho" o "me contaron" o "lo leí en la prensa" o "lo vi en la televisión". Yo lo veo en directo todos los días, no tengo porqué mentir. Además cientos de personas con las que he conversamos sobre el tema me dan la razón, porque todos han tenido experiencias similares.
En el año de 1991 escribí mi primer artículo para Radio Municipal, dentro del programa denominado "Así es mi Barrio", y lo titulé "La Copa Marín", en referencia a la forma de conducir de los choferes de las unidades de transporte que se dirigían de norte a centro realizando su trabajo de recoger pasajeros y llevarlos a su destino, como todos los días. Y precisamente todos los días experimentaba la sensación de que subía a un carro de carreras, donde los pilotos se preparaban para llevarse la Copa Marín, es decir el simple hecho de llegar a la Plaza Marín donde terminaba su recorrido de ida, para luego dirigirse al lugar de partida.
Pero mi pregunta era, ¿porqué tienen que acelerarse y tratar de ganarle a otros buses de otras cooperativas, irrespetando las leyes de tránsito y poniendo en peligro la vida de los pasajeros? Pero hasta ahora no hay respuesta. Las carreras por la "Copa Marín" aún continúan.
Este artículo calza exactamente con la realidad de hoy y aún las autoridades no han logrado poner fin a este problema de todos los días, por el cual hay miles de víctimas y afectados que no se explican el porqué de la irresponsabilidad de la gran mayorías de conductores.
Porque insisto, los choferes son "aptos" para conducir, pero lamentablemente son irresponsables para manejar, (que gran diferencia, verdad?), (no todos por supuesto – ya lo he aclarado). Por ello la reflexión a las autoridades del gremio y del Gobierno, con el fin de que las pruebas, no solo sean de aptitud, sino de actitud, de una actitud "responsable" frente a la vida de las personas y de su propia vida.
Alejandro Ochoa



